Día Mundial del Cáncer de Próstata, 11 de junio
Los 50 marcan un antes y un después en cuanto a la salud prostática masculina. ¿Qué cambios se van a producir?
La salud prostática es la ausencia de alteraciones patológicas en la próstata. Estas pueden ser de tipo benigno -chorro débil, aguantar poco las ganas de orinar, dificultad para vaciar la vejiga, entre otras- o maligno -neoplasia de próstata- . La incidencia de cáncer de próstata aumenta con la edad, y los 50 años se toman como referencia para visitar al urólogo de forma periódica.
No todos los hombres sufren problemas prostáticos, ¿podemos hablar de los datos en las diferentes patologías?
Estudios científicos observaron que un 72% de los hombres mayores de 40 años tienen algún síntoma miccional, por lo menos, de manera ocasional.
Desde el punto de vista del cáncer de próstata, éste es el segundo tumor más frecuente en varones a nivel mundial y el más frecuente en España. Datos del Observatorio Nacional Contra el Cáncer mostraron que en 2024 se diagnosticaron 696 casos nuevos por cada 100.000 habitantes; 2 de cada 3 casos se produjeron en mayores de 65 años.
¿Tener problemas urinarios implica tener mayor riesgo de padecer cáncer de próstata?
No tienen ninguna relación clara. En numerosos casos, los pacientes que tienen mayores trastornos miccionales son los que tienen menor riesgo de padecer cáncer de próstata, ya que muchas veces se deben a la conocida como hiperplasia benigna de próstata.

Figura 1. Freepik. Tener problemas al orinar no implica tener cáncer de próstata.
La complicación más grave es el cáncer de próstata, que la mayoría de las veces se detecta en los controles rutinarios de cribado. ¿En qué consisten?
En la actualidad, el cáncer de próstata no posee un programa de cribado específico como el de colon, cérvix o mama. El cribado se denomina oportunista, es decir, a través de la información que facilita al paciente y la consulta con el médico de atención primaria. Paciente y profesional sanitario decidirán si solicitar un PSA y el médico valorará si necesita ser derivado al urólogo.
¿Qué factores favorecen la presentación del cáncer de próstata?
El envejecimiento, el origen étnico –africano y afroamericano- y la predisposición genética son las tres causas fundamentales que hoy en día se relacionan con la aparición de cáncer de próstata. De ahí que estos pacientes necesiten revisarse a una edad precoz, comprendida entre los 40 y 45 años. Hoy en día, no existen factores dietéticos o ambientales claramente reconocidos como causantes del tumor prostático.
Cuando aparecen anormalmente elevados los valores de Antígeno Prostático Específico (PSA), ¿qué pasos hay que seguir?
La primera acción es consultar con el médico de familia. A veces, se precisan solo controles analíticos periódicos de PSA. En otras ocasiones, derivará al paciente al servicio de Urología.
Un tumor de próstata que se detecta a través de una analítica ordinaria de control suele estar en un estadío inicial. Las expectativas sobre la enfermedad van a ser muy buenas.
En primer lugar, hay que decir que el cáncer de próstata siempre se diagnostica con una biopsia de la glándula, que se puede realizar por vía transrectal o transperineal guiada por ecografía. En segundo lugar, se supone que si el valor de PSA es bajo, el pronóstico suele ser mejor, aunque existen tumores de próstata agresivos que, aunque muy poco frecuentes, expresan niveles bajos de PSA.

Figura 2. Freepik. La ecografía es un elemento fundamental en la valoración prostática.
Con una tasa de supervivencia a los cinco años, de pacientes con cáncer de próstata intervenidos, próxima al 95% el temor de muchos pacientes no es el cáncer, sino las secuelas de la prostatectomía. ¿Cuáles son las principales secuelas?
La prostatectomía radical o extirpación de la próstata supone un gran cambio para el paciente. La próstata, a diferencia de otros órganos del cuerpo, tiene una doble función: secreta sustancias para formar el semen y actúa como estructura salvaguardando la continencia. Cuando se realiza la intervención, los pacientes pierden la eyaculación, la disfunción eréctil es frecuente y, en algunos casos, sufren incontinencia de orina de forma permanente. La cirugía robótica y la experiencia del cirujano han minimizado estas secuelas, pero aún así siguen presentes y es preciso que el paciente las tenga en cuenta antes de intervenirse.
¿Cómo se pueden enfocar esas secuelas?
Para prevenir la incontinencia antes y después de la intervención, se recomiendan los ejercicios de suelo pélvico o de Kegel para el hombre. Se pueden hacer de manera autodidacta o asistida por un equipo de médico y fisioterapeuta rehabilitador. En muchos casos, existen tratamientos específicos para la incontinencia residual, pero hay que valorar cada caso de forma individual.
El manejo de la disfunción eréctil depende del grado de agresividad del tumor. Si el tumor es agresivo, no permitirá conservar las bandeletas neurovasculares. Estas son estructuras anatómicas que intervienen en el proceso de erección y que se localizan pegadas a la próstata. Si se conservan estas estructuras, se puede tratar la disfunción eréctil mediante fármacos orales. Tanto si se conservan o no las bandeletas neurovasculares, existen otros tratamientos tópicos, bombas de vacío o prótesis de pene.

Figura 3. Freepik. Es importante abordar la incontinencia y la disfunción eréctil con el paciente.
