¿Qué debes saber de las infecciones de orina?

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Las bacterias u hongos pueden causar infecciones de orina. Nunca son víricas.

En un 95% de los casos, se producen por el ascenso de microorganismos bacterianos u hongos desde la uretra. En el 5% restante, se produce a través del sistema circulatorio en pacientes inmunodeprimidos.

Figura 1. Freepik. El 95% de los microorganismos siguen una via ascendente en la colonización del tracto urinario.

Las mujeres padecen infecciones de orina con mayor frecuencia que los hombres. Hasta un 60% tienen una infección urinaria, por lo menos, una vez en su vida.

Los hombres suelen padecer infecciones de orina con menor frecuencia que las mujeres, pero suelen ser más graves. Normalmente, están asociadas a procesos infecciosos en testículos (orquiepididimitis) y en próstata (prostatitis).

Existe una gran variedad de signos y síntomas en función del sexo del paciente y sus condiciones particulares.

Las mujeres suelen notar escozor o ardor al orinar, sensación de apuro, ganas de orinar frecuentes, supuración por la uretra, hormigueo o sensación de presión por encima del pubis o, incluso, incontinencia. 

Los hombres pueden notar dolor o inflamación testicular, así como dolor perineal.

En hombres y mujeres, cuando la infección es severa, pueden presentar fiebre, escalofríos, desorientación, bajadas de tensión, taquicardia o dolor en la región lumbar.

Cuando se ha demostrado la infección urinaria con síntomas y una prueba de orina positiva, se trata con antibiótico o con antifúngico. El antibiótico se usa en las infecciones bacterianas y el antifúngico en las infecciones causadas por hongos. 

Existen casos de resolución espontánea de infecciones de orina sin tomar tratamiento, aunque esto no es lo más recomendable ya que no garantiza su completa resolución.

Pacientes con antecedentes urológicos, cirugías previas en la vía urinaria, cálculos renales, portadores crónicos de catéteres urinarios, hospitalizaciones prolongadas, infecciones de orina recurrentes o inmunodeprimidos tienen un mayor riesgo de presentar infecciones urinarias recurrentes y resistentes a antibióticos o antifúngicos.

Se suelen producir por el mayor riesgo de estos pacientes a tener infecciones. Por ejemplo, portar un catéter o tener un cálculo renal de origen infectivo facilitan la reinfección y el tratamiento repetitivo. 

Otra causa son las resistencias antibióticas y antifúngicas por su toma frecuente. De ahí, la importancia de seleccionar correctamente el momento de pautar el tratamiento, la elección del tipo adecuado y la duración óptima.

Lo recomendable es hacer un urocultivo. Consiste en una prueba de laboratorio que identifica el agente patógeno y su grado de susceptibilidad a los antibióticos y antifúngicos. De esta forma, además de confirmar la infección ayuda a escoger el antibiótico o antifúngico más efectivo.

Figura 3. Freepik. La tira de orina es una de las formas de descartar una infección urinaria

Las infecciones urinarias recurrentes son uno de los motivos de consulta más frecuentes en urología. Existen muchas maneras de abordarlas, cada paciente requiere un análisis personalizado y una pauta individualizada. 

Hay múltiples opciones de manejo: medidas generales de prevención, cremas de estrógenos vaginales, probióticos, compuestos derivados de arándanos, autovacunas bacterianas y antibioterapia a dosis baja.

Fundamental. En la consulta de urología, el profesional valora la historia clínica del paciente y solicita las pruebas pertinentes para la elaboración de un plan específico de prevención y tratamiento.