ESTADO ACTUAL DEL MANEJO DE LA OSTEOPOROSIS EN EL HOMBRE CON CÁNCER DE PRÓSTATA

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Aprovechando que el pasado 20 de octubre se celebró el “Día Mundial de la Osteoporosis”, creo necesario publicar esta entrada para exponer la importancia de esta patología, muchas veces olvidada, en los hombres diagnosticados con cáncer de próstata, en especial los que están a tratamiento con Terapia de Deprivación Androgénica o TDA o con otras terapias de nueva generación, como los Nuevos Agentes Hormonales que interactúan con el Receptor Androgénico o ARTA.

El cáncer de próstata es considerado el cuarto tumor en relación a la tasa de incidencia anual en ambos sexos y el segundo en el varón1.

Sí. La edad avanzada se considera factor de riesgo. 

En primer lugar, la osteoporosis es una patología ligada a la edad. De ahí que en pacientes de edad avanzada coexistan tanto la mayor incidencia de cáncer de próstata como de osteoporosis.

En segundo lugar, nos  encontramos en un escenario en el cáncer de próstata avanzado donde se prescriben fármacos que, bien debilitan el hueso como los corticoides, bien suprimen la testosterona, como la terapia de deprivación androgénica (los análogos de LHRH, los antiandrógenos, los antagonistas del receptor androgénico) o los nuevos agentes dirigidos sobre el receptor androgénico (de sus siglas en inglés, ARTA).

No, ya que se trata de un estadío más avanzado donde las metástasis óseas blásticas  que aunque pueden aumentar la densidad mineral ósea, provocan una estructura ósea más frágil, aumentando el riesgo de eventos relacionados con el esqueleto, como fracturas.

Sin embargo, pueden coexistir metástasis y osteoporosis en el mismo hueso.

En el hueso tenemos tres tipos de células principales: osteoblastos o formadoras de hueso, osteoclastos o destructoras de hueso, y células de reserva en estado no funcional llamadas osteocitos.

El osteoblasto produce osteoprotegerina, cuya misión es proteger al hueso de la destrucción e inhibe la vía del RANK-L o ligando. Esta vía consiste en la interacción del RANK-L producido por los osteoblastos, que se une a los RANK-R o receptores en los osteoclastos y estimulan la destrucción ósea, durante varias semanas, y forma los llamados conductos de Havers2.

Los osteoblastos tienen receptores para la testosterona y los estrógenos. Ambos grupos de hormonas son consideradas protectoras del hueso.

La testosterona aumenta la cantidad total de matriz ósea y provoca la retención de calcio.

Consiste en el equilibrio entre la tasa de depósito o acumulación y la de resorción o destrucción.

La fortaleza ósea consiste en formar hueso con buena calidad y con buena cantidad de matriz orgánica y densidad mineral.

En la ruptura del equilibrio de la remodelación ósea, disminuyendo la tasa de depósito y aumentando la tasa de resorción.

Se caracteriza por disminución de la fortaleza ósea. Es decir, hay falta de matriz orgánica ósea y de densidad mineral ósea. Sin embargo, no hay falta de calcificación ósea, como en otras patologías del hueso, como la osteomalacia o el raquitismo.
Con la edad, disminuye la producción de estrógenos y andrógenos, lo que lleva al aumento del RANK-L y por tanto una resorción y una remodelación excesiva y defectuosa, con daño en la microestructura ósea y que en la mayor parte de los casos es irreversible3.

Se caracteriza por ser una enfermedad difusa, que suele distribuirse por todo el esqueleto.

En general, es una enfermedad asintomática. Sin embargo, suele debutar con clínica de fractura mayor osteoporótica4.

Las articulaciones de la muñeca, hombro, cadera y la columna vertebral son las que se ven afectadas con mayor frecuencia.

Un 39% de los pacientes al diagnóstico tienen osteopenia5.

Un 41% de los pacientes al diagnóstico tienen osteoporosis6.

El primer año, suelen perder un 5% de densidad mineral ósea (DMO)7.

La incidencia de osteoporosis a 4 años es del 49.2%.

La incidencia de osteoporosis a 10 años es del 80.6%.

Se incrementa el riesgo de fractura en un 34%.

La mortalidad después de una fractura se incrementa el doble8.

Es importante un buen diagnóstico inicial, un tratamiento precoz y un seguimiento adecuado.

La anamnesis es una de las partes más importantes de la consulta para localizar a los pacientes varones con cáncer de próstata y osteoporosis.
Existen diversos factores a tener en cuenta, como la edad avanzada, el sexo, el índice de masa corporal, si ha tenido o no fracturas previas, si ha tenido un progenitor que haya sufrido fractura de cadera, si es fumador, si toma glucocorticoides o terapia de deprivación androgénica, si sufre de artritis reumatoide (AR), si toma más de 3 unidades básicas equivalentes de alcohol al día, si tiene una osteporosis secundaria a otra patología.

La exploración física es necesaria, sobre todo visual: aspecto del paciente, forma de caminar, si usa bastón o silla de ruedas, si tiene algún vendaje por fractura previa.

Por otra parte, si solicitamos una analítica, es bueno que conste de datos generales: Hemograma, velocidad de sedimentación globular (VSG), transaminasas, proteínas, albúmina, creatinina. Por otro lado, datos de metabolismo de calcio: calcio, fosfato, fosfatasa alcalina, vitamina D y PTH. Finalmente, es útil descartar otras patologías como causantes del problema, como el síndrome de Cushing o las alteraciones tiroideas.

La prueba principal, princeps o gold-standard es la densitometría ósea9.

Se trata de una prueba que tiene muy poca radiación. Nos da el diagnóstico de osteoporosis en un paciente al evaluar la densidad mineral ósea y el riesgo individual de fracturas por fragilidad.

La Sociedad Internacional para la Densitometría Clínica la recomienda realizar en columna lumbar, articulación de cadera y cuello femoral.

Algunas de las limitaciones es que puede estar artefactada por prótesis o condiciones degenerativas. Y en general, puede infraestimar el riesgo de osteoporosis.

Según la Sociedad Internacional de Osteoporosis, se recomienda solicitar, principalmente, en los siguientes casos:

  • Antes de iniciar la terapia de deprivación androgénica.
  • En pacientes con alto riesgo con tratamiento resortivo y osteoporosis (T-score < -2.5) se recomienda repetir a los 1.5 a 2 años.
  • En pacientes con bajo riesgo de fractura sin tratamiento (T-score > -1) se recomienda repetir a los 1.5 a 2 años.
  • En pacientes osteopénicos (T-score 2.5-1) se repetirá anualmente para valorar el inicio de la terapia resortiva.

Se trata de la diferencia entre la Densidad Mineral Ósea de un paciente y la de un varón joven expresada en desviación estándar o SD) como:

  • T-score > o igual -1 SD – Normal.
  • T-score entre -1 y -2.5 SD – Osteopenia.
  • T-score entre < o igual -2.5 SD – Osteoporosis11.

Es el acrónimo de “Fracture Risk Assessment Tool”, es decir, una herramienta e evaluación del riesgo de fracturas.

Nos ayuda a identificar pacientes varones en riesgo de complicaciones osteoporóticas.

Como limitaciones, es que se necesita validación en el terreno de la Terapia de Deprivación Androgénica y en la población española.

Nos da una probabilidad de:

  1. Fractura osteoporótica mayor a 10 años.
  2. Fractura de cadera a 10 años.

Está recomendada por la Sociedad de Reumatología de España.

Herramienta de cálculo FRAX.

Cuando hay más de un 7.5-10% de riesgo para fractura mayor y un 3% para riesgo de fractura de cadera a 10 años.

Sí. Principalmente son 3:

  • La fosfatasa alcalina (FA).
  • Propéptido C-Terminal del Protocolágeno Tipo I (PICP) – Formador Óseo.
  • Telopéptido N-Terminal del Colágeno Tipo I (NTX) – Resorción Ósea.

Limitaciones: no existe información de la utilidad de estos en relación a la osteoporosis inducida por Terapia de Deprivación Androgénica.

Se podrá optar por derivar a Reumatología a estos pacientes en casos complejos, con factores de riesgo mayores y con fracturas múltiples.

Sí. Por lo tanto tendremos que tener una especial atención al evaluar, tratar y seguir a este grupo de pacientes.
Existe un estudio tipo metaanálisis donde se evaluaron 11.382 hombres, 6536 estaban a tratamiento con enzalutamida, apalutamida o darolutamida y 4846 en grupo control, con placebo, bicalutamida o abiraterona. Se obtuvo una incidencia de caídas del 8% y de fracturas del 4% en el primer grupo de ARTA frente a incidencia de caídas del 5% y de fracturas del 2% en el grupo control. Con un Riesgo Relativo (RR) de 1.59 95% de CI 1.35-1.89 p< 0.001 para caídas y RR de 1.71 95% CI 1.12-1.63 = 0.01 para fracturas grado 312.

  1. Una dieta rica en productos vegetales, del tipo verduras, hortalizas y frutas.
  2. Una dieta adecuada en productos que aporten calcio y vitamina D adecuado, como lácteos, pescados, carnes y frutos secos.
  3. Realizar ejercicio físico diario, especialmente trabajo de fuerza.
  4. No fumar.
  5. Evitar tomar 3 o más unidades de alcohol diarias.

En las diferentes guías de osteoporosis, es necesario asegurar un aporte diario de calcio de 1000 a 1200 mg al día.

En relación a los niveles de vitamina D, es necesario el aporte de 800 a 1000 UI o > 30 ng/ml al día.

Como en muchos casos no se suelen cumplir, y el riesgo de hipercalcemia y de hipervitaminosis D es bajo, se suele complementar farmacológicamente con calcio y vitamina D.

Consiste en el aporte de fármacos, de forma oral, subcutánea o intravenosa, para disminuir la tasa de resorción ósea.

En el contexto masculino, se suelen usar fundamentalmente bifosfonatos del tipo del ácido zoledrónico, risedronato o alendronato e inhibidores del RANK-L, del tipo del denosumab.

  • Densidad mineral ósea en densitometría con T-score < 0 o igual a -2.5 SD.
  • Pérdida anual de hueso confirmada por exceder el 5%.
  • Fracturas por fragilidad y osteoporótica.

Debido a los efectos adversos y los riesgos que tiene, es fundamental:

  1. Una buena higiene bucodental. 
  2. Acudir antes de iniciar esta terapia al odontólogo para que revise nuestra boca y que realice las extracciones dentales y otras intervenciones oportunas antes del inicio de la terapia.
  3. Realizar revisiones periódicas anuales en el odontólogo.
  4. Si existe algún evento adverso durante el tratamiento: caída de dientes, dolor dental, supuración u otra duda, acudir al odontólogo para reevaluar.
  5. Garantizar un buen aporte de calcio y vitamina D, normalmente ayudados de manera farmacológica.

Existe un algoritmo resumen de un consenso Multidisciplinar publicado en 2022 y que presentamos a continuación, como idea general de manejo15.

  • Osteoporosis es una patología muy prevalente y en gran medida irreversible.
  • Importante protocolización para un diagnóstico y un manejo precoz.
  • Importante la anamnesis, analítica.
  • La densitometría como prueba gold-standard.
  • El FRAX es una herramienta muy útil.
  • No retrasar el inicio del tratamiento cuando sea necesario.
  • Vigilar los efectos secundarios y realizar un seguimiento adecuado.

Referencias bibliográficas

  1. Culp, M.B., et al. Recent Global Patterns in Prostate Cancer Incidence and Mortality Rates. Eur Urol, 2020. 77:38.
  2. Mohamad NV, Soelaiman IN, Chin KY. A concise review of testosterone and bone health. Clin Interv Aging 2016; 11: 1317-24
  3. Guyton and Hall. Fisiología Médica. 11 Edición. Página 992.
  4. International Osteoporosis Foundation (IOF). Facts and statistics – Internet. Nyo: IOF – |cited 2020 sept 18 | Available from: https://www.iofbone health.org/facts-statistics.
  5. Wadhwa VK, Weston R, Mistry R, Parr NJ. Long-term changes in bone mineral density and predicted fracture risk in pateints receiving androgen-deprivation therapy for prostate cancer, with stratification of treatment based on presenting values. BJU Int 2009; 104: 800-5.
  6. Hamilton EJ, Ghasem-Zadeh A, Gianatti E et al. Structural decay of bone microarchitecture in men with prostate cancer treated with androgen deprivation therapy. J Clin Endocrinol Metab 2010; 95: E456-63.
  7. Morote J, Morin JP, Orsola A et al. Prevalence of osteoporosis during long-term androgen deprivation therapy in patients with prostate cancer. Urology 2007; 69: 500-4.
  8. International Osteoporosis Foundation (IOF). Huesos rotos, vidas rotas: guía para mejorar la atención a las fracturas por fragilidad en España – Internet. Nyon: IOF |cited 2020 Sept 18|. Available from: https://share.osteoporosis.foundation/EU-6- Material/Reports/IOF%20Report_SPAIN_DIGITAL_SP.pdf. Spanish.
  9. Shapiro CL, Van Poznak C, Lacchetti C, Kirshner J, Eastell R, Gagel R, et al. Management of osteoporosis in survivors of adult cancers with nonmetastatic disease: ASCO clinical practice guidelin. J Clin Oncol 2019; 37:2916-46.
  10. Cianferotti L, Bertoldo F, Carini M, Kanis JA, Lapini A, Longo N, et al. The prevention of fragility fractures in patients with non-metastatic prostate cancer: a position statemente by the International Osteoporosis Foundation. Oncotarget 2017; 8:75646-63.
  11. Todenhofer T, Stenzl A, Hofbauer LC, Rachner TD. Targeding bone metabolismo in patients with advanced prostate cancer: current options and controversies. Int J Endocrinol 2015; 2015: 838202.
  12. W. Myint, Z. MD D. Momo, H. MSc. E. Otto. Danielle. PharmD, et al Evaluation of Fall and Fracture Risk Among Men With Prostate Cancer Treated With Androgen Receptor Inhibitors. A Systematic Review and Meta-analysis. Original Investigation. Oncology. Jama Network. Open.
  13. Recomendaciones para la Osteoporosis. Grossman M, Hamilton EJ, Gilfillan C et al. Bone and metabolic health in patients with non-metastatic prostate cancer who are receiving androgen deprivation therapy. Med J Aust 2011; 194: 301-6.
  14. Indicaciones para la terapia resortiva. Fuente de elaboración propia en base a la síntesis de las recomendaciones de artículos, entre ellos: Naranjo Hernández, A. Díaz del Campo Fontecha P, Aguado Acín MP, Arboleya Rodríguez L. Et al. Recommendations by the Spanish Society of Rhemautaology on osteoporosis. Reumatl Clin (Engl Ed) 2019; 15: 188-210.
  15. ¿Cómo manejar la salud ósea en pacientes a tratamiento con TDA por cáncer de próstata no metastásico? Extraído de: Casado, E. Borque-Fernando A, Caamaño, M, Graña, J. Multidisciplinary Consensus on the Prevention and Treatment of Osteoporosis 18 and Fragility Fractures in Patients with Prostate Cancer Receiving Androgen Deprivation Therapy. World J Mens Health 2022 Jan 40 (1): 74-86.